Beethoven
"De todos los compositores, es L.W. Beethoven quien tiene una gran fuerza, que vehiculada a través de su música en general, deviene en efectos
despertadores del letargo vital, afectivo o mental en que frecuentemente nos encontramos los seres humanos. Es muy evidente la energía que su música contiene, por lo que una de las cualidades básicas que despierta es la voluntad. Su dinamicidad rítmica representa muchas veces la "energía en ebullición", en constante movimiento, presta a cumplir la función que sea necesaria y como soporte básico de la misma. Pero además, compaginando con estos efectos, contiene una cualidad lírica, suave y melodiosa que, haciendo vibrar el corazón, humaniza y despierta nobles sentimientos de compasión y acercamiento a los demás seres humanos; así como también facilita el reconocimiento y aceptación de aquellos defectos o limitaciones que tantos daños y perturbaciones nos causan.
Es, en fin, una música profundamente psicológica, que refleja todos los conflictos internos del ser humano sufriente, aunque simultánea y sucesivamente ofrece su salida o solución. Al escuchar algunas de sus sonatas y sinfonías se percibe frecuentemente un alivio general, cierto vaciamiento y descarga de tensiones reprimidas, bloqueos emocionales que empiezan a diluirse, cierta evocación de sentimientos y emociones que estando escondidas empiezan a aflorar al consciente, pero con la novedad de su transformación.
De todas las sinfonías del autor, es la que tiene una función o significado más hondamente espiritual, pues su último movimiento es una llamada al auténtico amor superior como base de la fraternidad entre todos los seres humanos. Los dos primeros movimientos son los más enérgicos e impactantes, los que más contribuyen a esa cualidad vitalizadora.
El primero es muy psicológico; recapitula, remueve y prepara para lo que viene después.
El segundo es casi un continuo "zarandeo vitalizador" que nos obliga a despertar y cimentar la base necesaria para la elevación posterior. Si nos imaginamos nuestra energía moviéndose tendremos posiblemente más facilidad para su evocación.
El tercero es, sin embargo, lento y amoroso, interioriza mucho y se recrea en sentimientos muy profundos que pueden evocar nostalgia, por lo que puede ser no aconsejable en algunos casos. No obstante, si el oyente está preparadoanímicamente, le ayudará mucho y le preparará para el cuarto y último.
El cuarto, el
más conocido por todos, es coral; la música y el canto se fusionan en una expresión filosófica, psicológica y cosmológica muy profunda y elevada."