Betania. Espacio para reflexionar, aprende y crecer
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Helena P. Blavatsky

"Ha sido verdaderamente una mujer extraordinaria. Extraordinaria, no de cualquier modo, sino de un modo también extraordinario, valga lo que valiere la redundancia.
   Su vida maravillosa, llena de originalidad, de extravagancia, fuera de lo común y corriente, referida muchas veces, es, sin embargo, en realidad desconocida ofreciendo así sus biógrafos datos extraordinarios y sorprendentes, que sólo podrían aceptarse creyendo que gozó también, entre otros dones y facultades ocultas, del de la ubicuidad.
 "" Ponderado su saber, su talento; admiradas en miles de ocasiones sus facultades proféticas y su genialidad vidente; en otras ha sido calumniada y ultrajada sin piedad, negándola hasta la consideración que como mujer merece.
  Apareció, al decir de los más intransigentes, en un momento propicio cuando una oleada de materialismo pretendía ahogar al mundo y parecían consumadas todas las revoluciones. Y tuvo la suerte – si es que no se acepta su misión providencial y el que cumpliera un mandato – de volcar de repente sobre el vulgo ilustrado y escéptico la filosofía y el arte asiático, que ya desde los días de Anquetil Duperron preocupaban a unos cuantos escogidos en la vieja Europa.
  Los primeros trabajos de los indianistas (serios, pacientes), incompletos, nada populares, no podían llegar a las masas: y cuando alguna vez habían llegado, la monstruosidad aparente del panteón asiático era más agresiva para la cultura cristiana que la licencia del panteón griego, o la barbarie que habían señalado en los panteones americanos los conquistadores españoles y los piratas de todo el mundo.
  El empeño de Madame Blavatsky, que se ofrecía no como una mística enferma al igual de Antonieta de Bourignon, ni como una doctora en teología, como nuestra santa de Ávila, sino como la más atrevida al revés y el escolar más díscolo y presuntuoso, al luchar cuerpo a cuerpo con la mayor autoridad orientalista de entonces, el profesor Max Muller, y los filósofos Spencer y Solovief; ese empeño parecía temerario y sin fruto para lo venidero. Pero no fue así. Un núcleo de admiradores y de discípulos la ""animó a su obra, y recogiendo las notas fundamentales, predominantes en la realidad del instante y aquellas que perduran en el espíritu humano, creo la Sociedad Teosófica, llamando a todos los emancipados recientes que la exaltación democrática acaba de hacer hombres y que trataba de hacer ciudadanos e iguales por encima de toda condición; los negros y las clases trabajadoras.
  La primera vez que pudieron convivir en la América del Norte los negros y los blancos, en unión duradera para tratar de todos los problemas de la vida, fue en las logias teosóficas, donde, sin distinción de color, se aceptaba a los hermanos. La obra social, borrando las distinciones de clases, fue comenzada en los barrios extremos de Londres, congregando a ingenieros y obreros, a patrones y asalariados para una obra de paz y de concordia, que no pudo ser realizada la “Gran Inquieta” por morir al poco tiempo de empezarla.
  Transmitió su inquietud, y para que las gentes se preparasen a “volver” al Asia y alcanzasen una fraternidad que ni el Evangelio, ni la Declaración de los Derechos del Hombre habían podido entregar a cada uno, como el verdadero pan eucarístico para la suprema comunión, dejó su obra, una obra nueva, pero en el fondo vieja, antigua, “arcaica”, según su adjetivación favorita: la Teosofía.
  No es la Teosofía una invención de Madame Blavatsky; pero sus derechos de tutela y la función que ha servido para salvar ese Saber Olvidado, la presentarán por mucho tiempo ante las gentes como su auténtica fundadora."

Prólogo del libro
"Helena P. Blavatsky: Doctrinas y Enseñanzas Teosóficas"
por Rafael Urbano

 
H.P. Blavatsky

"Gemas de Oriente"

recopiladas por HPB

"La lluvia matutina hace salir el sol por la tarde. El que hoy llora puede reír mañana."

"A los campos les perjudican las malas hierbas y al hombre la pasión. Benditos son los pacientes y los que no tienen pasiones."

"Sin el Karma, ningún pescador podría pescar un pez; fuera del Karma, ningún pez moriría ni en la tierra seca ni en el agua hirviendo."

"El hombre virtuoso que es feliz en esta vida lo será más todavía en la próxima"

 

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