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Helena P. Blavatsky: La Teosofía

"La Teosofía es la ciencia de la vida, el arte de vivir." (Gemas de Oriente - HPB)

"La Teosofía es la ciencia o sabiduría divina. Es lo que significan las dos palabras griegas que la originan. Pero no se toma en la aceptación de lo que Dios o los dioses saben, sino de lo que podemos saber y sabemos los hombres de Dios o los dioses. Es decir, que es un saber de las cosas divinas que el hombre recibe, ya por una revelación que se va transmitiendo entre ellos, ya por una revelación que ellos mismos pueden recibir directamente de Dios o de los dioses, por medios adecuados a su inteligencia y naturaleza.
La revelación teosófica no es una pura fantasía; se apoya sobre una tradición constante y permanente que acreditan las Escrituras Sagradas de todas las religiones, las revelaciones de los videntes, las inspiraciones de los artistas y las creaciones de los hombres de ciencia.
Hablamos de Dios y de los dioses, empleando esas palabras para utilizar las corrientes cuando se quiere hablar de algo que es súper humano, fuera de las cosas humanas, políticas, sociales, científicas, artísticas, por encima del hombre.
""Muchas personas emplean para el caso las palabras: Absoluto, Infinito, lo Eterno, lo inconocible, etc., etc.
La palabra “Teosofía” es más clara, más comprensible.

Tiene la autoridad de algunos siglos y es un perfecto símbolo universal para los hombres. Data del siglo III de la era presente. La empleó, a lo que parece primeramente Ammonio de Saccas, filósofo alejandrino, hijo de padres cristianos, pero dado desde luego a la especulación platónica, con la que armonizó la doctrina de sus padres, concibiendo así una síntesis suprema del saber, en la que la ciencia humana venía a ser la encarnación de las enseñanzas religiosas, no sólo del cristianismo, sino de todas las religiones, que coinciden admirablemente en sus principios morales.
Este descubrimiento de una unidad moral entre credos distintos, entre pueblos tan distantes; las anticipaciones que ofrecen los mitos a los descubrimientos humanos; la confirmación que la ciencia efectúa a menudo sobre las enseñanzas de los libros religiosos, no pueden ciertamente ser casuales y fortuitas. Se deben a la misma naturaleza de Dios o de los dioses, y es menester que los escuchemos si queremos seriamente vivir como hombres.
Es verdad que Ammonio de Saccas no ha dejado escrito alguno, pero sus"" discípulos ~ Orígenes, entre otros ~ nos han explicado su ética, como los discípulos de Sócrates, de Budha, de Orfeo, de Zaratustra, nos han legado las enseñanzas de esas grandes figuras.
El triunfo del cristianismo, al tomar posesión en la vida civil, en la vida diaria, ahogó el sincretismo de Ammonio de Saccas, y la misma palabra “Teosofía” desnaturalizada, alejada de la inmensa mayoría humana, sólo vive como una herejía de espíritus escogidos, para significar su independencia frente a los dogmas y frente a la ciencia, separada del cristianismo, constituyéndose como una entidad opuesta a la religión.
Todo pensador libre que en su estudio cuenta, sin embargo, con el auxilio de los dioses, es así un teósofo. Lo es Roger Bacón, haciendo una física y una química contra la dogmática científica, manejando los cuerpos materiales y las ideas como entidades divinas. Lo es Raimundo Luli, volviendo al árbol de la ciencia del bien y del mal, para escoger sagazmente los frutos del bien y de la sabiduría. Lo es Jacobo Boehm, encontrando en el aura humana la verdadera luz para esclarecer las tinieblas que nos envuelven. Lo es un Guillermo Postel, lo es un Roberto Fludd, lo es Nicolás Flamel, lo es Swedenborg; lo son, en fin, todos los místicos, los genios, los artistas, los filósofos que no pueden separarse de los dioses, y que escapan al cielo en un ansia de inmortalidad, por la que les nacen alas.

 

""LA ENSEÑANZA OCULTA

Y la tradición secreta ha existido y existen todavía; pero no como las imagina el vulgo, y aun algunos que al vulgo no pertenecen.
El saber, la cultura, los métodos de abreviación y los procedimientos más fáciles para la acción en la vida no están hoy bajo siete sellos, pero todos exigen una iniciación para conseguirlos; y esa iniciación es el estudio, que antes también se hacía y se exigía al investigador.
Pero hay una investigación que no sólo requiere la abnegación del sabio, su concentración mental, sino que exige un compromiso formal, mucho más íntegro, más completo que el que puede celebrar y celebra un estudiante a principio de curso al matricularse en una cátedra.
La tradición oculta no separa los hechos pasivos y materiales del pensar, del sentir y de la moral del hombre. No separa tampoco los pensamientos de los hombres y de los dioses. De manera, que en toda investigación positiva, material; en toda obra mecánica hay otra cosa moral, religiosa, fundamental que afecta a los dioses y a las cosas superiores que no conocemos aun. Y análogamente, en las cosa divinas hay también una cosa material y positiva, que es como la ganga que revelan los minerales cogidos naturalmente.
Se puede dejar a Dios al entrar en un laboratorio y prescindir de toda práctica moral para el examen físico para un corte geológico; pero no dejará el Espíritu Absoluto de actuar eternamente sobre todos los líquidos, ni de elaborar en misterio impenetrable la generación de los metales. Tras la admiración de un descubrimiento científico, tras el estupor de una invención ingeniosa o la más bella acción humana asoma en los cielos su cara el Señor, y el mismo descubridor, el inventor, el artista, el hombre bueno, en lo íntimo de su conciencia, devuelven al Espíritu Absoluto el aplauso que se les ha concedido.
La teosofía no es dogmática, ni puede serlo. Se imagina generalmente como una idea puramente religiosa, atendiendo a la primera mitad de la palabra; pero es un error. Como sería imaginarla un sistema tema puramente filosófico, atendiendo a la segunda mitad de la misma. En cierto modo es un método integral de investigación, porque no examina solo la materialidad de los hechos y de los cuerpos, ni sólo la psicología de las almas, sino que busca “las siete claves” de su objeto de estudio.
Una piedra no es solo un mineral, es también un espíritu, como un hombre no es solo el vaso de elección de una idea, sino algo material: es también una piedra.
La ciencia, la religión, el arte positivo, por la lógica y el método corriente de investigación, descuajan los objetos de su estudio, aislándolos lógicamente para mayor comodidad en el trabajo. Se estudia así el hombre, separándolo de la naturaleza, de la moral, del arte, y se le estudia seguramente bien, habiendo conseguido con tal procedimiento grandes y señalados triunfos en la comprensión del hombre; pero se llega a sufrir así la ilusión de verle como no es, al habernos perdido en una extremada especialización en el estudio. Las luchas y contradicciones entre las diversas ciencias son posibles así, por sostener una independencia en sus conclusiones, siendo esa posición irreductible la causa fundamental del escepticismo, como observaba Platner.

 

LA TEOSOFIA Y LA CIENCIA

Se ofrecen, desde luego, divorciadas y opuestas, por la naturaleza íntima de sus respectivos métodos. Es el caso de la Psicología frente a las demás ciencias que estudian al hombre. La única ciencia espiritual es ella; las demás son perfectamente materialistas. La investigación teosófica ""trascendente y sublime esta por encima de la investigación científica; pero no es ciertamente una locura, sino una cosa que no es positiva, ni material, ni meramente humana.
Ya Teosofía es sencillamente el modismo absoluto que no puede ofrecerse terminado y concluso al hombre, porque no se han adquirido “todas” las experiencias, ni se han pasado todas las cosas por “las siete claves”.
…Es más; así como ninguna ciencia positiva esta terminada, ni es como será cuando sea para incorporarse a la única Sabiduría, la Teosofía misma no esta terminada. Teósofos han sido Raymundo Lull, Jorge Hamman, Mme, Blavatsky, Emerson, y hoy mismo no sólo el filosofo Eucken, sino el místico Steiner, el profundo Maeterlinck y el intuicionista Bergson, ofreciendo cada una como fase mas o menos amplia del método integral y monista de investigación.
La Teosofía por antonomasia se ofrece en la actualidad como el cuerpo doctrinal legado por madame Blavatsky, y se toma así como una cosmología oriental y una psicología mística, tan lejos de nuestra cosmología y psicología contemporáneas, como las esculturas monstruosas de Ellora, de las obras de Praxiteles, y las fábulas cafres, de un cuento de Shakespeare."

 

Prólogo del libro
"Helena P. Blavatsky: Doctrinas y Enseñanzas Teosóficas"
por Rafael Urbano


 
H.P. Blavatsky

"Gemas de Oriente"

recopiladas por HPB

"La mejor riqueza del hombre de barro es la salud; la mayor virtud del hombre de espíritu es la honradez."

"La sabiduría práctica diaria consiste en cuatro cosas: Conocer la raíz de la Verdad, las ramas de la Verdad, el límite de la Verdad y lo contrario de la Verdad."

"Deja que el hombre venza su ira con el amor, el mal
con el bien, la mezquindad con la liberalidad, la
mentira con la verdad."

"El que controla la ira desatada como si fuera un carro desbocado merece el nombre de verdadero conductor; los hay que sólo aguantan las riendas"

"El necio que se enfada y piensa triunfar usando malas palabras acaba siempre vencido por el que usa palabras pacientes."

"¡De lo irreal condúceme a lo real! ¡De la oscuridad
condúceme a la luz! ¡De la muerte condúceme a la
inmortalidad!"

"Sólo los pensamientos son la causa de todos los nacimientos en este mundo; el hombre tiene que esforzarse para purificar sus pensamientos porque un hombre es lo que piensa: este es el antiguo secreto."

"¡El alma inmaculada, más grande que todos los mundos (porque los mundos subsisten por ella); más pequeña que las sutilezas de las cosas más diminutas; la última de las últimas; se asienta en el corazón hueco de todo cuanto vive!

Quien ha conseguido apartar el deseo y el miedo, Ha conquistado sus sentidos y aquietado su espíritu, Ve en la serena luz de la verdad Eterna, a salvo y majestuosa –

¡Su Alma!”

EL SECRETO DE LA MUERTE
Del Katha Upanishad, Sección I, pt. Ii, 20

 

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