Betania. Espacio para reflexionar, aprende y crecer
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Busca en tu interior sin culpar al otro *

Solemos caer en la tentación de culpar a la pareja de nuestro tedio, pero se trata de una alarma que indica la necesidad de revisar nuestra propia vida.

Es tan frecuente adjudicar al paso del tiempo la responsabilidad de la rutina y el aburrimiento, que se ha llegado a explicar a través de un tópico:"... y por supuesto, con tantos años de casados, como para no aburrirse".

Cuando el tiempo pasa, la rutina teje su telaraña por encima de ciertas parejas. Cada individuo comienza a sentir que la rutina es un problema del otro. Pero los problemas de pareja son problemas personales que se expresan en la relación. Ante el aburrimiento, la respuesta inmediata, la que más tranquiliza las conciencias es: "Tú me aburres, ya no eres la misma persona".

""Sin embargo, para no confundimos, lo que primero deberíamos hacer es observar qué sucede con nosotros mismos, con la manera en que estamos construyendo nuestra vida, y comprobar si no somos nosotros mismos los artífices de nuestro aburrimiento y de nuestro agobio.

TU AUTÉNTICO RUMBO VITAL
El camino es darse cuenta de si realmente estamos donde nos place, si hacemos lo que queremos, o si vamos donde realmente queremos ir. No es fácil contestar a este interrogante. Muchas veces estamos invadidos por los proyectos y metas que nuestra sociedad o nuestro propio ego nos impone, y entonces nos decimos: "Debería estar contento ya que hago lo que debo, lo que siempre quise hacer".

Pero no solemos ver qué parte de nuestro interior queda atrás por conseguir esas 'loables metas". Si vivimos atiborrados de objetivos extemos, es probable que vayamos perdiéndonos de vista a nosotros mismos. Entonces, cuando las metas se cumplen, no nos proporcionan la dicha que esperábamos. Los logros materiales llegan pero a pesar de eso el aburrimiento aparece. Surge entonces esa conclusión inevitable: si tenemos todo para ser felices y no lo somos, es que no funciona la pareja, en la que volcamos todas las expectativas de felicidad que no logramos satisfacer por nuestra cuenta.

Cuando eso sucede solemos persistir aplicando la misma receta: buscar fuera nuevas metas o buscar a "otro" que nos traiga lo que nos falta. La búsqueda de un tercero, un amante, es una de las "salidas" a este tipo de crisis. Lo novedoso y lo prohibido rompen la rutina, pero lo que sucede es que un amante no sólo nos saca de la rutina de la pareja, sino que parece alejarnos de la rutina de nuestra vida. Pero el vacío y el aburrimiento volverán a surgir porque no habremos solucionado el origen del problema.

""ENCONTRAR SALIDAS
No es fácil atreverse a hacerlo. Seguramente nos llevó mucho tiempo y esfuerzo construir la estructura vital que tenemos y da mucho miedo salir de la coraza de "protección" que nos proporciona. Recuperar la libertad de decidir qué queremos en este momento sin ninguna idea preconcebida desafía nuestra "seguridad", por eso necesitamos apelar a toda nuestra valentía si nos decidimos a vivir como sentimos. Para no perdemos, la clave es mantenemos conectados con lo que nos está pasando a nosotros y no persistir en seguir hablando del otro. Conviene preguntamos: ¿qué otra cosa podría hacer yo para generar algo que me guste más, que me haga más feliz?

Puedo quedarme llorando y quejándome, puedo buscar otra pareja o puedo ver cómo estar lo mejor posible con la que quiero y estoy ahora. Se trata de usar el conflicto para encontrar una salida creativa, para ver qué puedo desarrollar de mí mismo y en qué puntos estoy bloqueado.

ATREVERSE A SOÑAR
Cuando recuperamos la libertad de sentir y de decidir, descubrimos"" nuestros aspectos creativos y podemos animarnos a soñar. Sólo entonces podremos saber si hay encuentro o no con nuestra pareja, si realmente nos aburre o es nuestro aburrimiento y nuestro agobio el que nos martiriza. Antes de mirar a nuestra pareja, debemos mirar todos los aspectos de nuestra vida, para que cuando lleguemos al final del camino no tengamos que decir como lo hizo el gran Jorge Luis Borges: "Cometí el peor pecado que puede cometer un hombre: no he sido feliz".

 

RECUPERAR LA ILUSIÓN EN PAREJA

Nada motiva más que perseguir los auténticos deseos. Revisarlos y compartirlos es una de las claves para devolver la alegría a la relación. Cuando nos sentimos atrapados por la rutina en la pareja, no sólo repetimos las mismas actividades continuamente sino que ni siquiera nos planteamos si estos hábitos siguen teniendo sentido para la relación. Es el momento de ponemos en contacto de nuevo con lo que desea cada uno, y conseguirlo juntos.

¿QUÉ DESEO? ¿QUÉ DESEAS?
Para empezar es necesario hacer una primera lista que comprenda las cosas que desearías hacer en el terreno personal y de pareja, así como las cosas postergadas o las que consideras imposibles. Nombra desde las cosas más pequeñas, como "dedicar más tiempo a leer el periódico por la mañana, antes de ir a trabajar", hasta las más importantes y las más deseadas. No pienses ahora en los inconvenientes. Después comienza una segunda lista donde apuntarás las cosas que crees que desearía hacer tu pareja en el terreno personal y en el compartido, y que tiene postergadas. Pídele que haga lo mismo. Tómate tiempo para hacer las listas y busca que estén presentes el juego y el humor.

""¿CUÁNTO SÉ DE LO QUE DESEAS?
Una vez terminadas las listas, intercámbialas con tu pareja y observad detenidamente las diferencias y similitudes entre lo que tú crees que tu pareja desea y lo que manifiesta que desea. Quizás así podréis llegar a saber mejor lo que cada uno quiere como individuo y como pareja.

HACER LO POSIBLE
Cuando leas las listas por primera vez, quizás exclames: "¡No puedo hacer realidad nada de esto!". Sin embargo, si nos damos la posibilidad de reflexionar y apelamos a la creatividad, encontraremos el modo de integrar estos deseos postergados a las actuales circunstancias. Si no nos cegamos con el poder de lo grande, encontraremos belleza en lo pequeño.

¿A qué me refiero? A una lista de deseos "posibles": pasar más tiempo solos, dedicamos más a nuestro cuerpo, introducir cambios en la rutina de trabajo, hacer pequeños viajes, cultivarnos interiormente a través de cursos, lecturas o visitas a museos. También podemos cambiar nuestra rutina sexual por algo que nos sorprenda y agrade a los dos, o podemos citamos a solas para cenar, tomar una copa o simplemente comer juntos en un día de trabajo.

¿ME AYUDAS CON LO QUE DESEO?
Es muy estimulante ayudar al otro con sus proyectos personales. También podemos intercambiarlos roles y las tareas. "Quizá puedas hacer la cena y yo me ocupo de las facturas, al menos por un tiempo." Puede que el ejemplo sea trivial, pero tal vez sólo se trate de ser menos "lógicos" y "organizados" y de hacer intervenir más a nuestro corazón.

 

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QUIERO

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras. Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy, hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.

 

Puedes contactar en: alma.betania@gmail.comIr a la página inicial
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